25 marzo 2012

Riviera Maya Film Festival: Día 5

Por @ElCastillo

Nicolas Klotz low life

El quinto día del RMFF, y pudimos al fin abarcar todas las cintas mexicanas en competencia. Personalmente, la mayoría me parecieron fallidas, pero como siempre, brillaron sólo un par. Un día lleno de invitados que enriquecieron la experiencia de la función, quizá sus filmes no me parecieran lo mejor, pero siempre es interesante conocer el trasfondo de la producción y las personas envueltas por su misma boca. Los filmes que pude ver hoy fueron solo cuatro y dudo que mañana vea otra salvo la cinta de clausura que es Intrusos de Juan Carlos Fresnadillo, el cual a mi parecer a-priori, es prescindible. Los comentarios de las películas de hoy, como siguen:

El primer filme matutino fue el inesperado Low Life del director francés Nicolas Klotz que aborda la vida de un grupo activista ‘underground’ que se enfoca en especial hacia los inmigrantes. Quizá el tema para los Oscares sea el racismo que gane bastantes premios sin importar mucho la verdadera calidad de una actriz/film, pero para los festivales europeos, lo que está de moda es la indiscriminación hacia los inmigrantes, particularmente del medio oriente y áfrica quienes forman parte de esta película. Como las cintas setenteras de Godard en cuanto a tema, Low Life presenta a este grupo clandestino que ronda las noches las calles de Francia enfrentándose a la policía y los desalojos de casas ‘seguras’ para inmigrantes.

Así empieza el filme, no ahonda mucho en personajes centrales sino que toma al grupo en general, sus emociones, su ambiente, su modo de vida. Carmen, integrante del grupo se enamora de un poeta afgano y enseguida la seguridad de ella y su novio peligra ya que la policía lo busca para deportarlo. Es aquí, donde se demuestra la verdadera raison d’etre del grupo y comprobar sus ideales, una oportunidad caída del cielo. Un submundo anárquico, rebelde que lucha por sus posturas políticas y sociales donde se vale incluso practicar el vudú con interesantes resultados. Gran fotografía y actuaciones, la película está cargada en estética y mood oscuro que el director supo manejar para no hacer de la política inmigrante francesa (en especial la política de Sarkozy) un tema morboso, sino que incita al pensamiento.

Hoy repitieron The Incident, filme el cual, como les conté ayer, se canceló por una falla eléctrica. Sin duda no me perdía de mucho, pero la curiosidad me ganaba. La película inicia con un grupo de amigos que tienen una banda, además trabajan en el área de comida en un asilo para dementes, vaya contraste. Aparte de ese toque de una casa de psicóticos locos, la primera hora no sucede nada que nos incite a pensar que esto es un filme de horror, pero claro, ya casi al final se torna gore, cosa que no lo separa de muchos que ya existen.

Sucede un apagón en el asilo, y los internos son dejados libres haciendo cualquier número de barbaridades al lugar y a su personal. La trama empieza y continúa muy predecible salvo el surreal final que, para ese entonces ya perdimos toda esperanza por el filme, un toque que le dio el director como último grito de ayuda. Resaltan la sombría fotografía, el maquillaje que es más que nada rostros al que se les arranca la nariz de una mordida, descabezados etc. Pobres actuaciones y poca original, procuren evitarla.

Cuates-de-Australia

Tocó el turno del documental Cuates de Australia, una vez más, otro doc que se centra en gente humilde, de escasos recursos, establecidos en lo más recóndito del país, esta vez en el desierto de Coahuila donde vive un pueblo muy cerrado pero que cuenta con interesantes tradiciones, personajes y una gran incógnita: ¿lloverá mañana?. Su ganado, sus familias, su economía depende del agua pero escasamente llueve, mientras se nos muestra cómo se las arreglan en el día a día, sus costumbres como la carrera de caballo y cómo bautizan a sus hijos, que en tan pequeño pueblo, todos son familiares. No se centra en una particular familia, sino en toda la comunidad, a diferencia de otros docs vistos durante el festival, aquí el director Everardo Gonzales no adorna en demasía la fotografía, la presenta sencilla y realista, cruda y naturalista.

Técnicamente tiene gran calidad, pero parece que todo documental centrado en cierto grupo aislado, lejos de la civilización moderna es el mismo repetido varias veces. Cada uno se diferencia por su tema central, aquí el rancho Cuates de Australia que saca a flote el lugar trabajando duro y ‘aguantando vara’, porque tienen fe de que el día siguiente será mejor. Es bueno, no hay duda, pero creo que es material para televisión, no es un suceso o tópico que sea lo suficientemente llamativo como para presentarse en pantalla grande, quedaría muy bien en horario estelar en National Geographic o Discovery Channel, sin duda tiene sus méritos.

La Castración

Llegó el turno al penúltimo filme en Plataforma Mexicana en Competición, la sobria La Castración. Conocemos la historia de pies a cabeza: una chica en sus 20’s no ha tenido contacto sexual o amoroso nunca, debido a ciertos impedimentos que se le presentan a lo largo de su vida, su trabajo en una agencia de casting, su padre enfermo, una vecina que le encarga su bebé cuando sale y una madre ausente. En el filme conocemos a Lourdes, una muy simpática Victoria Santaella, que su mejor amiga es una chica parrandera, que se toma todo con ligereza y se burla de su falta de contacto sexual, actriz que por cierto, es pésima.

Hecha con 500, 000 pesos en un par de semanas, fue en éste festival su estreno nacional y que llega después de dos semanas anteriores de post-producción. La película no es morbosa ente el cohibido libido del personaje, no la explota como personaje sexual sino que toma un tono inocente, dramático que la diferencia de muchas más. La escena final es brillante y es un buen desenlace a algo que insinuaba un filme a la Iñárritu mostrando lo peor de la sociedad  y su gente llevando sus problemas al máximo; sí tiene algo de eso, pero la película no se hace fuerte, la cámara ayuda bastante a esto, hacerla ligera, veloz, sin mucho peso en estética que viene por demás sobrante en ésta particular cinta. Lo mejor fue la actuación de Santaella, simple, carismática hace que te pongas de su lado desde la primera toma, es inocente e ingenua y eso lo hace aún más atractiva. Un filme bastante decente.

Lecciones para una guerra

Finalmente, y para colmo, acabar el día con una mala película, tenemos Lecciones para una Guerra de Juan Manuel Sepúlvida. Imposible sentarse y verlo sin cabecear, imposible no checar la hora en tu reloj, imposible mantenerte completamente quieto en tu asiento; un filme sufrible para hacérselas corta. Retrata la comunidad indígena guatemalteca de los ixiles, grupo que sufrió durante 1982 y 1996 un exterminio por parte del ejército, lo cual obligó a los pocos restantes a aislarse  y desarrollar un sistema de protección en caso de que tal evento volviese a ocurrir. Un tema quizá no muy conocido en México, pero el doc de Sepúlveda lo hace aún más difícil. Es increíblemente pasivo en sus tomas y narrativas, dejando la cámara en el bosque, en una casa, en el campo e irse a comer y regresar en media hora. Existen tomas innecesarias que no ilustran nada, no tienen una meta, un gol, nunca sucede nada.

En momentos ni siquiera recordamos de qué trata el filme, parece que nos abandonaron en este pueblo donde nada sucede, el  tiempo y espacio pasa bastante lento. Su duración no ayuda bastante, y la hace rápidamente olvidable. Únicamente sobresale la cámara digital, con acentuados colores y brillo, no parece ni muy novato ni muy experto, lo adecuado, desgraciadamente su historia encontrada no es muy interesante en sus manos. Una desgracia, ese tema podría haberse explotado un poco más y quien sabe, incluso resultar aún más educativo.

Mañana, la clausura y ganadores.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Por favor, no olvides opinar acerca de este artículo. Tus comentarios son muy valiosos.