Luego del éxito con su primer trabajo, el documental “Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo”, Yulene Olaizola regresa por tercera ocasión al Festival Internacional de Cine de Morelia. El año pasado compitió con “Paraísos Artificiales”, y ahora nos presenta su segundo largometraje; “Fogo”.
“Fogo” es una cinta minimalista (o de bajo presupuesto, como dice la realizadora) filmada en una isla homónima de Canadá donde Yulene realizaba una residencia artística. Al igual que en Paraísos Artificiales, los actores son habitantes del lugar y el argumento parte de de un proceso similar; Olaizola conoció a su protagonista, quien de cierta forma ayudó a estructurar la historia.
“El programa de la residencia artística de la Fundación Fogo Island Arts te pide mandar un proyecto a desarrollar durante tu estancia de tres meses en esa isla de Canadá, yo planteé hacer una película con la premisa de que la naturaleza iba a jugar un papel muy importante, que iba a ser una mezcla de cine documental y de ficción, y que iba a ocupar a gente local como actores.”
“Llegué sin saber de qué se iba a tratar la historia, estuve 2 meses haciendo investigación, conociendo a la gente, la cultura y los lugares de Fogo; hasta que encontré a Norman y a su mejor amigo, Ron, surgió la idea de la historia de la peli que está inspirada en un evento histórico del siglo pasado cuando la región de Newfoundland se unió a Canadá y el Gobierno reubicó a los pobladores de las zonas más remotas con la idea de tener mayor control sobre ellos; a la gente se le pagaba para que se fuera de sus lugares de origen aunque no quisiera.”
“Lo que cuento en mi película es ¿qué pasaría en Fogo si hubiera una nueva reubicación y se obligará a los pobladores a irse?. Siempre tuve claro que algunos de ellos no se irían por el apego y el fuerte sentimiento de arraigo que tienen por su tierra.” [Imcine]
Diego García (quien nos regala una bella fotografía y además participa en “Táu”, otra película en competencia) y Olaizola llegaron a ser prácticamente las dos únicas personas tras las cámaras. La cinta se iba editando conforme se grababa. El rodaje duró cerca de 30 días productivos, esto debido a las condiciones que impedían una buena iluminación natural.
En lo personal, me gusta mucho el trabajo de esta directora, que pese a ser poco, considero muy interesante, motivo por el cual no podía perderme Fogo, aunque creo es un proyecto menor en su filmografía. Esperemos saber más de ella pronto.








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